VIDA PERSONAL

¿De verdad los bebés necesitan tantas cosas?

Advertencia: esta publicación fue escrita antes de tener a mi bebé. No me responsabilizo por el consumismo después de conocerlo (o conocerla).

Lo creo con toda mi alma: el 99% de las cosas para bebés son dispensables, el 99% de las cosas para bebés son irresistibles.

Debo ser la peor mamá primeriza del mundo. Cuando me embaracé decidí controlar mi locura por comprarle cosas a mi bebé. Primero, porque necesitábamos ahorrar mucho para las revisiones previas a su nacimiento y, luego, para el parto. Segundo, porque tenía la certeza de que mamelucos de $500 eran el peor gasto que uno podía hacer, y de que no quería convertir a mi hijo (o hija) en un consumista antes de llegar a este mundo.

Entonces me vinieron a la mente varias reglas:

  1. No le compraré una prenda de ropa de más de $100 (mucha gente se horrorizó con esta declaración, me decían “mamá tacaña” con la mirada).
  2. Usaré pañales de tela (por ecología y por economía, me propuse usar pañales de tela, dejando la puerta abierta a usar desechables si la tarea se me hacía imposible).
  3. Aceptaré lo que pueda usar de segunda mano (en especial, juguetes).
  4. No gastaré en armatostes que no sean indispensables

Entre la necesidad de ahorrar, el hecho de que quisimos que su sexo fuera sorpresa, la generosidad y el amor de sus abuelos, la nobleza de amigos y familiares que nos prestaron muebles importantes (como el cambiador, el moisés y una cuna de viaje) y que muchas personas nos regalaron cositas lindas, así como nuestro propio freno para ignorar los departamentos de bebé en las tiendas, lo logramos.

No les mentiré: varias veces entramos al área de bebés y le dije a mi esposo “al carajo con mi regla de los $100”. Afortunadamente, cupo la cordura… o quizá nos detuvo el hecho de que no sabíamos si comprar el hermoso tutú con brillitos, medias y zapatillas de ballet incluidos, o el mameluco de terciopelo que simulaba un smoking.

Y ya estamos aquí, en el octavo mes, con lo indispensable y un poco de miedo de que realmente nos falten todos esos chunches incluidos en las listas de “cosas esenciales para el recién nacido”.

Después de ver este documental (lo encuentran también en Netflix), me quedé con la idea de que las ‘necesidades’ de la maternidad y del bebé estaban completamente relacionadas con las posibilidades económicas.

Como bien dice mi abue:

“El frío es del tamaño de la cobija”.

Si observamos bien, la mayoría de las “cosas esenciales para el recién nacido” son inventadas. Nada es esencial más que su madre, su padre, su comida, su higiene básica y un lugar para dormir. De ahí en fuera, la mayoría de los objetos “necesarios” son para nuestra mayor comodidad, pero no para su supervivencia.

Obviamente ya no vivimos en la edad de piedra y a todos nos gustaría recibir a nuestros bebitos en un cuarto mágico, con todas las comodidades posibles y los objetos más relucientes. Sin embargo, antes de convertir su habitación en una bodega de cosas para bebé, debemos preguntarnos: ¿realmente alguien así de pequeño necesita tanto?

Ya veremos, porque como dicen por ahí, cae más rápido un hablador… o en este caso, una mamá enamorada de su bebé.

Si les gustó este tema, chequen este video:

¡Hasta la próxima!

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