VIDA PERSONAL

El arte de dar regalos, recibirlos… y tirarlos

De todos los que dan y reciben regalos, los más sabios son los seres como Jim y Delia.

O. Henry, El regalo de los reyes magos

Nota: si no has leído el cuento de O. Henry del cual saco la cita, te lo recomiendo. Lo encontré mencionado en este texto y en otros más que hablan de los regalos; tiene muchas lecciones acerca del tema.


Mi papá tenía un don para dar regalos. O eso creo, por experiencia propia y por la reacción (externa) de los demás cuando recibían lo que él les daba.

Alrededor de nosotros hay varias personas con esa capacidad, muy ligada a la observación del otro, a escuchar al otro; también hay quienes tienen la habilidad de recibir regalos. Estoy segura de que ambas están vinculadas y de que yo no tengo ninguna.

Comprar regalos me estresa; recibirlos me cuesta mucho y tirarlos… no se diga.

Aunque para mí son un gran reto, en este mundo material es bueno ejercitar y aprender estas habilidades, pues en el fondo son demostraciones de amor. Con esto no quiero decir que los regalos sean necesarios, pero tampoco creo en los extremos. Así como es importante decir “te quiero”, a veces es bueno expresarlo con algo tangible, en especial con quienes son más cercanos a ti.

Además, hay personas a quienes dar o recibir un presente les hace muy felices. Y si lo analizamos, muy rara vez tiene que ver con tener el objeto en sí; los sentimientos a la hora de entregar o aceptar un regalo están ligados con otras emociones.

Aquí hablaré precisamente de tres “artes” relacionadas con los regalos:

  • Dar regalos
  • Recibir regalos
  • Tirar regalos

La cantidad de estudios científicos que hay sobre dar y recibir regalos es impresionante. Aquí algunos ejemplos:

  • “Por qué ciertos regalos son buenos para dar, pero no para recibir: Un marco para entender los errores a la hora de dar regalos”, de la Universidad de Carnegie Mellon y la Universidad de Indiana.
  • “Dales lo que quieren: Los beneficios de ser explícito en el intercambio de regalos”, de la Universidad de Stanford.
  • “La sobrepersonalización de los regalos: comprar para muchas personas lleva a quienes dan los regalos a escoger cosas únicas pero menos preferidas”, publicado en el Journal of Consumer Research.
  • Incluso hay un libro llamado “Economía de Scrooge: Por qué no deberías comprar regalos para las fiestas”, de Joel Waldfogel.

La lista parece infinita. De algunos estudios y artículos tomé puntos que me parecieron útiles para bajar el estrés de dar, recibir y tirar regalos. ¡espero que te sirvan!

El arte de dar regalos

  • El tiempo o el esfuerzo que pases buscando tu regalo no necesariamente se reflejará en la satisfacción de quien lo recibe, así que relájate.
  • Si te pidieron algo en específico, regala eso, no intentes sorprender. De acuerdo con Waldfogel, los regalos “generan 20% menos satisfacción que las cosas que nos compramos para nosotros mismos”.
  • Un estudio sobre los regalos de boda encontró que las personas más cercanas a los novios a menudo compran algo fuera de la lista para “expresar su relación única”, pero la pareja queda menos satisfecha que si hubiera recibido algo de lo que pidió.
  • Aparentemente, dar obsequios es una estrategia cooperativa que nos permitió sobrevivir como humanos.
  • Hay quienes son enemigos de dar dinero, pero creo que es un tabú que debemos quitarnos, al fin y al cabo a todos nos gusta encontrar billetes que no esperábamos. Si definitivamente no te gusta eso, bienvenido a la era de las tarjetas de regalo.
  • Dar regalos nos permite ejercitar una habilidad muy importante para nuestras relaciones: la empatía.

El arte de recibir regalos

  • Si te cuesta mucho recibir obsequios, piensa que quien te lo dio o quien te lo ofrece lo hace de corazón; como regalo, di que sí con una GRAN sonrisa.

El arte de tirar regalos

Si de algo me cuesta desprenderme aún es de los regalos que he recibido, porque pienso en la persona que me los dio, pero creo que voy aprendiendo que tampoco pasa nada si los dejo ir.

  • Francine Jay, autora de Menos es más, dice que “la mayoría de quienes los hacen olvidan rápidamente qué te regalaron”. Y creo que es verdad… al menos yo no recuerdo tan claramente qué obsequios di hace dos navidades y mucho menos llego a casa de mis seres queridos buscando si lo tienen en su pared, en su clóset o en su cocina.
  • Contrario a lo que crees, los obsequiadores rara vez se ofenderían porque te deshagas de su regalo si no te sirve o no te gustó. “Una vez que le han dado un regalo a alguien, piensan que el obsequiado tiene el derecho de disponer del presente como lo desee”. (Fuente: La ciencia detrás del regalo perfecto, NYTimes).

¿Mi consejo?

Si vas a dar un regalo, lo importante es que te diviertas comprándolo, lo entregues con tu mejor intención y buenos deseos; si lo usan, bien, si no, no te ofendas. Seguro la persona entendió el mensaje de que la quieres.

Si recibes un regalo que no te gusta, relájate. Da las gracias con tu mejor cara y luego ves qué hacer con él. No pases horas buscándole un uso o lugar en tu casa; tampoco te desgastes pensando que la otra persona se ofenderá porque no lo usas. El regalo ya cumplió su función.

Al final son solo cosas, que nada tienen que ver con tu relación con la otra persona. Los regalos JAMÁS deberían ser un problema. Punto.

¡Hasta la próxima!

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