TECNOLOGÍA

¿Qué es el minimalismo digital? Un grito de ayuda desesperado

Sabes que tienes un problema como humanidad cuando necesitas crear retiros para desintoxicarte de tus dispositivos.

Hoy en día tenemos el reto de cuidar tres frentes:

  • Nuestra vida personal (mente, espíritu, familia, amigos)
  • Nuestra vida material (casa, oficina)
  • Nuestra vida digital (donde combinamos aspectos de los otros dos)

Respecto a la acumulación de objetos, la tecnología nos trajo a la vez una solución y un problema, pues nos quitó los estantes llenos de libros, discos, películas, archivos, cartas y fotografías, pero nos dio un espacio ilimitado, contenidos infinitos y ventanas a la vida de otros que nos provocan nuevas ansiedades.

Para mí, la vida digital es especialmente difícil de organizar y controlar; me abruma. La llevo conmigo a todas partes en ese dispositivo del cual a menudo me siento esclava y víctima, sobre todo porque estoy inmersa en la ilusión de que es, valga la redundancia, VITAL. La utilizo para mi trabajo, para comunicarme con mi familia y mis amigos, para aprender y para divertirme.

En el fondo, ansío no necesitarla tanto, no quererla tanto. En este instante, poro ejemplo, hay 5 pantallas en la sala de mi casa: la tele, la computadora de mi esposo y la mía, y nuestros celulares.

No me malinterpreten, me encanta la tecnología. Desde que mi papá nos compró una computadora con fondo negro y letras amarillas -cuando yo tenía 9 años- no me he despegado. Si hubiera tenido un poco más de habilidad matemática, tal vez habría estudiado programación.

Sin embargo, creo que he llegado al punto en el que necesito establecer límites, en especial porque hay un bebé en camino al que no quiero pegado a las pantallas, porque ahí, aunque a veces parezca, no está la vida. Y me gustaría mucho evitar la hipocresía parental al menos en este aspecto.

Podemos establecer la “hora de la TV”, “la hora del videojuego” o la “hora del iPad” para los niños, pero si voltean hacia arriba y constantemente nos ven pegados a nuestros dispositivos, el mensaje será bastante confuso.

Empezaré por hablar de la solución que encontré, a grandes rasgos; luego te contaré por qué la necesito y en otra publicación que encontrarás muy pronto en este blog como Proyecto #2: Mis mandamientos para lograr el minimalismo digital, te explicaré cuál es el método que elegí para despegarme de los mentados aparatos lo más posible.

Ahora sí: ¿Qué es el minimalismo digital?

Que es el minimalismo digital

Es tanta la ironía de este tema, que para desconectarnos del mundo digital abrimos alguna de nuestras pantallas y ‘googleamos’:

¿Cómo desconectarnos del mundo digital?

Mientras revisaba otros textos sobre el desorden digital (digital clutter), encontré varias cosas interesantes y aterradoras. Por ejemplo, que existen retiros para desintoxicarte de tus dispositivos, que la acumulación de archivos digitales puede ser considerada una patología y que existe algo llamado obesidad digital y, por lo tanto, dietas digitales. También está la tendencia de hoteles, bares y zonas del hogar que prohíben el uso de aparatos.

(Aquí uno de los primeros estudios de la acumulación digital como una enfermedad)

Otra cosa que me impactó es que se habla de la intoxicación digital desde hace varios años.

Como respuesta a todo esto, ha surgido una solución/tendencia: el minimalismo digital. Busqué  buenas definiciones, pero solo encontré estas dos:

“El minimalismo digital es una forma de pensar que cuestiona cuáles herramientas de comunicación digital son necesarias para tu felicidad. Puede ser el correo electrónico, las redes sociales o el consumo de internet en general; el propósito de esta filosofía es cuestionar si añaden o no valor en tu vida”.

Nosidebar.com

“El minimalismo digital es una filosofía que te ayuda a cuestionarte qué herramientas de comunicación digital (y comportamientos alrededor de estas herramientas) añaden más valor a tu vida. Está motivado por la creencia de que despojarte del ruido digital de poco valor intencionalmente y agresivamente, y optimizar el uso de las herramientas que realmente importan, puede mejorar tu vida significativamente”

Calnewport.com

Haciendo memoria, la primera vez que me sentí realmente abrumada por lo digital fue en 2010, cuando tuve mi primer smartphone. ¿La razón? Las notificaciones de WhatsApp. Y probablemente pasó año y medio antes de que decidiera callarlas.

Luego siguió el silencio para el correo electrónico y los avisos de redes sociales. Hoy, mi teléfono solo suena cuando alguien me llama.

Aún así, me falta y mucho.

Los problemas de lo digital: mi caso

Como conté antes, tengo el proyecto de ser minimalista digital. Al igual que en el mundo físico, no me veo como una ermitaña ni volviendo a los celulares de antes.

Nota: por cierto, esa también es una tendencia, tanto así que Nokia revivió su viejo ‘ladrillo’ (lee más sobre eso aquí y aquí – en inglés).

Sin embargo, me urge conectarme de verdad con la vida real, salir al aire libre y observar, abrazar a las personas que quiero, sin emojis, y disfrutar de las cosas físicas que me gustan, como aprender a tocar un instrumento o cocinar.

Para mi Proyecto #2 estoy ideando una serie de reglas que me permita resolver estos problemas:

#1 La exposición constante a las pantallas

Además de las horas de pantalla a las que el trabajo me obliga, paso al menos una antes y muchas más después de… y si contamos que veo televisión o series con el celular en la mano, la exposición a los dispositivos se multiplica por dos o a veces por tres si estoy en la tele, más el celular, más la computadora.

#2 La acumulación y el desorden de archivos

Mi acumulación de archivos digitales no es intencional, pero por alguna razón debo limpiar el escritorio de mi computadora cada semana y borrar fotos en mi celular constantemente. Rara vez los guardo de una manera ordenada y eso me roba tiempo después, cuando busco algo. Ni hablar de mi correo electrónico personal con más de 12,000 entradas (el laboral lo mantengo más o menos organizado)

#3 Revisar las redes sociales todo el tiempo

Hace algunos años, cuando empecé a reconsiderar el rumbo de mi vida, decidí alejarme de todas las redes sociales; experimenté un ‘detox’ digital y me encantó.

Cerré Facebook, Twitter, Instagram y WhatsApp. Lo hice por un año y descubrí que podía vivir felizmente sin ellas. Sin embargo, hoy estoy de regreso en todas esas redes y, si bien ya no siento ansiedad cuando no las veo, tengo el mal hábito de revisarlas constantemente. No me he curado al 100% del FOMO.

#4 Espiar la vida de los demás + sentir que yo no hago lo suficiente

Tengo una relación de amor/odio con Facebook. Me gusta compartir con mis conocidos cosas que veo, leo y que creo pueden ser interesantes para alguien, sin embargo, no me encanta ver la vida de los demás y mucho menos sentir la tentación de compartir gran parte de la mía.

El otro problema con las redes es que en un momento me provocaron crisis existenciales porque veía a mis amigos ‘avanzar en la vida’, ‘divertirse muchísimo’, ‘viajar’ o ‘cumplir sus sueños’ mientras yo estaba en mi casa frente a una pantalla.

Sin embargo, no creo que me haya vuelto 100% inmune a la comparación con los demás. Si tú si lo eres, te felicito; si no, acéptalo y resuélvelo. Es un sentimiento más común de lo que crees y no tienes nada de qué avergonzarte. Son los problemas de nuestra generación.

Este es mi grito desesperado y el punto de partida para crear un sistema que me permita disfrutar de la tecnología sin perderme la vida real.

Si te interesa más sobre el tema de nuestra adicción a los dispositivos, te recomiendo leer estos dos artículos del New York Times:

Amamos demasiado a los celulares: es momento de hablar sobre eso
Casados con sus teléfonos inteligentes (ah, y entre ellos también)

Advertencia: encontré muchas cosas más, pero decidí controlar mis impulsos de consumista digital y dejar este artículo aquí.

¡Hasta la próxima!

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