HOGAR

¿Sabes a qué huele tu casa?

Cuando hablamos del orden, a menudo nos olvidamos de un aspecto muy importante: el aroma. Aparentemente es algo tan simple como que las casas limpias huelen bien (no necesariamente a productos de limpieza) y las sucias huelen mal. Y en general es así, pero no es tan sencillo.

Nuestro hogar huele a nosotros, a nuestros hábitos, a nuestra familia, a nuestra vida cotidiana. Los olores de una casa nos dan pistas de lo que ahí sucede. En este momento, si entraras a la mía, te toparías con una mezcla del humo que se cuela del balcón, donde mi marido se fuma un puro por las tardes; al entrar al baño, descubrirías que hay un bebé en casa porque ahí están los olores incorporados del perfume del pañal nuevo y usado; en la cocina percibirías un aroma a fritura, a cebolla y a hierbabuena, de la comida que acabamos de preparar.

Y amo eso.

Podemos tener la obsesión de que nuestra casa huela a lavanda, a rosas o a cualquier otra flor que nos guste, o podemos aceptar que un hogar vivo tiene diferentes aromas y la mezcla de todos estos componen ese hermoso “no-sé-qué” que extrañamos cuando estamos lejos.

Está comprobado que el olfato es el sentido que nos trae recuerdos más vívidos y, sobre todo, con emociones. Basta con “sentir” un olor de nuestra infancia para comprobarlo; de repente, con un aroma experimentamos felicidad, melancolía, nostalgia… y no sabemos por qué. ¿Quién no ha olido la prenda de un ser querido y ha sentido casi la misma calidez como si estuviera ahí?

Para mí, el olor más claro es el de mi mamá, y el que me encanta tener en casa es el de las galletas recién hechas.

Los aromas comunican. Los recuerdos tienen olor. Y si vamos a tirar nuestras fotos y objetos para recordar, qué mejor que llevarnos aromas y evocar los momentos felices de nuestras vidas con un poco de aire.

¿Cuál es tu aroma favorito?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *